05 enero 2006

Sucumbe, tristeza.

3 comentarios:

Unknown dijo...

Una vez -haxe tiempo, en una etapa oscura de mí mismo- me miraba en el espejo de un edificio ajeno. De repente me embronqué: yo, allí, sólo, mirándome. Agarré a piñas al espejo. Gritando:
-¡Muere, muere maldita!
Hasta no hace tanto pensé que deseaba matar mi imagen. Estaba equivocado, quería asesinar mi soledad.
Cordialmente,
Yo.

Juan M. dijo...

sucumbe, sucumbe.

Polonia dijo...

sucundúm, sucundúm.

(?)